jump to navigation

Chapurriau: se puede construir un nuevo futuro, pero no falsear la historia 17 Desembre 17+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
1 comment so far

(Publicat a La Comarca, Cartas del Lector)

Natxo Sorolla. Sociólogo.

Juan José Barragán defiende que la denominación “chapurriau” tiene “enormes diferencias” con otras palabras como “chapurrear”, “chapurrar” o “chapurrado”. Y por ello, defiende que decirle “chapurriau” a nuestra lengua nada tiene que ver con que algunos consideraron en su momento que en el Matarraña hablamos mal. No sólo pretende singularizar la palabra “chapurriau”, si no aislarla por completo de su origen. Lo firma como “profesor de Historia” en un artículo de este periódico de “El mundo del chapurriau” (11/12/2022).

Ni soy lingüista, ni soy filólogo, ni soy historiador. Pero el sentido común me dice que el origen de una palabra, su etimología, no depende de nuestra voluntad. No debemos obviar que cuando nos referimos a un magrebí como “moro”, la palabra originalmente se refiere a Mauritania, y ésta, a su vez, a un color de piel. Que cuando nos referimos a un amazig como “bereber”, su etimología lo sitúa como “bárbaro”. Y que cuando nos referimos a un sudamericano como “machupichu”, se relaciona con la joya arquitectónica inca. Podemos reinterpretar y adoptar una denominación, como ocurre con “maricón”, usada en ocasiones como una muestra de orgullo homosexual. Pero no podemos obviar que es el aumentativo de “marica”, y se usó de forma peyorativo como diminutivo del hombre que se comporta como una “María”. Estoy muy de acuerdo con el artículo que el significado actual de las palabras se construye socialmente. Pero su origen y etimología puede objetivarse, y no depende de nuestra voluntad actual. Y el artículo pervierte la indagación sobre el origen del “chapurriau”.

Nosotros, en un ademán de deconstrucción performativa, podemos adoptar la denominación “chapurriau” como propia, e ideal, para mostrar nuestra total repulsión a todo lo que huela a demonio catalán. Porque el significado de las palabras puede cambiarse a gusto de nuestras actitudes más hondas: “¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?”, o porque llamaron “crimen pasional” al “maltrato familiar”, o porque el supremacismo usa denominaciones peyorativas para minorizar a las que se considera lenguas indignas. Pero la etimología de las palabras es la que es. Cuando en el artículo se afirma a la ligera que “el término «chapurriau», como sustantivo, está escrito en aragonés oriental” se obvia que la romanística internacional sitúa el dialecto oriental del aragonés muy lejos de aquí. Pero es que también se obvia que “chapurriau” es un sustantivo que rompe la lógica con la que se forman los sustantivos en el Matarraña: si fuera propio acabaría en “-at”, y no en “-au”. Y no sólo eso, si no que se obvia que “chapurriau” enlaza con el verbo castellano “chapurrear”, que define la acción de hablar mal una lengua.

El artículo manipula la pobre revisión bibliográfica con la que trabaja. Se limita a explicar que “si consultamos el ‘Tesoro de los diccionarios históricos de la lengua española’, de la RAE, la definición del término ‘chapurrear’ nos aclara [que] la definición de ésta es ‘Bebida compuesta de varios licores o de vino y azúcar con diversos ingredientes’. Poco que ver, por tanto, con las lenguas”. Es suficiente con consultar ese diccionario para comprobar que se ha ocultado a conciencia la definición: “CHAPURREAR, tr. chapurrar, hablar con dificultad un idioma. Ú.t.c.intr.” y “CHAPURRADO,DA. p.p. de Chapurrar. 2. adj. dícese de una lengua cuando se habla con imperfección y dificultad,y especialmente cuando al hacerlo asi se usan articulaciones, vocablos y giros exóticos”. La propia definición de la poca bibliografía que trata prioriza el significado de lengua mal hablada para “chapurrear” y “chapurrado”.

Pero es que el artículo se limita a documentar las palabras únicamente en un diccionario, para inducir que unas están aisladas de otras. Y afirma que “El término se documenta por primera vez en una obra de Villarroel que data de 1794, en la que nombra el «chapurrado» refiriéndose a una fórmula de repostería. Así se mantuvo el término, con su significado original como demuestran otros autores, hasta que en 1917, Alarcón, lo utiliza como una forma de empezar a hablar una lengua, refiriéndose al árabe por su dificultad, y no de forma despectiva precisamente, sino como mérito personal”. No es necesaria una competencia especial en investigación histórica, porque a unos simples golpes de clic, se puede documentar que unos años antes, en 1786, ya se expresa el significado despectivo de “chapurrear” como hablar mal una lengua: “se han empeñado nuestros charlatanes en no saber nada con solidez, en traducir libretes para la ganancia, en chapurrear la locución con frases bilingües” (“Reflexiones sobre la Leccion crítica que ha publicado D. Vicente Garcia de la Huerta”, de Juan Pablo Forner, p. 94).

Evidentemente, el artículo no emprende el reto más complejo, de documentar el primer uso de “chapurriau” para referirse a nuestra lengua. Que por lo que sabemos de momento, a principios de siglo XX se mantiene la denominación “catalán”, y el “chapurriau” se empieza a documentar a partir del segundo tercio del siglo XX. Cuando inicialmente indicaba que yo no soy lingüista (ni historiador) lo hacía conscientemente. Porque sin serlo, observo que el argumento central para impermeabilizar el “chapurriau” de la definición original de “hablar mal” es sumamente contradictoria. Cuando se dice que “no tiene ningún sentido intentar expresar lo mismo con dos términos diferentes de dos lenguas diferentes” se obvia que, por definición, ocurre lo contrario: dos lenguas diferentes usan términos diferentes para expresar lo mismo. Y si las tres lenguas son de la misma familia, estos términos probablemente serán próximos, porque tienen el mismo origen etimológico: el latín. “Chapurriau” es el sustantivo aragonesizado de “chapurrear”, la forma peyorativa para referirse a nuestra lengua en el Matarraña, y así ha pasado a las lenguas de nuestro entorno. En el artículo se hace una defensa gastronómica final: “Más ganaríamos todos mezclando vino y limón helado. […] ¡buen provecho! Al menos yo lo probaré”. Se suele decir que los experimentos mejor hacerlos con gaseosa que con lenguas e historia. Especialmente si son con alcohol.

La primera vegada que a «això» li vam dir «xapurriau» (III) (Viles i Gents) 4 Novembre 04+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
2 comments

(Viles i gents publicat a La Comarca, 4/11/2022)

Natxo Sorolla

En los dos anteriors Viles apuntàvem que la primera denominació que ha tingut la llengua del Matarranya, fins los nostres dies, és la de «català», i que en lo declivi també va aparèixer, sense tant èxit, la de «llemosí». Però en tant recorregut, des del s. XVI fins l’inici del XX, encara no trobem la primera menció al «chapurriau».

Los primers registres escrits que trobem són acadèmics, i són a partir de la Guerra Civil: l’Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI) registre, entre 1935 i 1947, combinacions de les dos denominacions, com «català xapurriat» a Valljunquera, «xapurriat» a Maella i «valencià xapurriau» a Aiguaviva. L’any 1949 Sanchis Guarner, aprofundint sobre el parlar d’Aiguaviva, diu que «Los aguavivanos o aiguavivans parecen tener conciencia del valencianismo de su dialecto, y si bien le llaman chapurreado». I uns anys més tard l’Atlas Lingüístico y Etnográfico de Aragón, Navarra y Rioja (ALEANR) i l’Atles Lingüístic del Domini Català (ALDC), a partir de 1964, arrepleguen de manera ja molt més abundant lo terme xapurriau. Estes denominacions també es registren a altres comarques. Per tant, és probable que s’escrigueren en textos locals abans. Però segurament que a partir del segle XX.

Perquè, de fet, no és fins 1972 que hem pogut recopilar en premsa general la primera menció escrita al xapurriau. I precisament és per a criticar-lo:«la gente dice a los viajeros que su “chapurreado” se parece al valenciano, al tortosino, al catalán o al aragonés» (La Vanguardia, 4/8/1972). I un any més tard, la revista carlista Esfuerzo Común ressenya a «Tomás Bosque, cantante en ‘chapurriau’» (1/4/1973). Per tant, les dos referències populars més antigues que coneixem al «chapurriau» són de l’últim terç del segle XX, i les acadèmiques, després de la Guerra Civil.

En una altra dimensió diferent d’estos primers registres recents del «chapurriau» apareix la història que ja coneixem. La ròniga del «siempre he oído que a mi lengua materna le llamaban chapurriau» y el «yo no recuerdo que nadie de nuestra tierra lo denominase catalán». Un invent massa recent com per a dir que «sempre ha sigut aixina». Però sovint la història també hi ha qui no l’investiga, la reescriu.

Trilogia sobre el català, el llemosí i el xapurriau al Matarranya:

Quan a «això» li diem «llemosí» (II) (Viles i Gents) 3 Novembre 03+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
6 comments

(Viles i gents publicat a La Comarca, 28/10/2022)

Natxo Sorolla

A l’anterior Viles apuntava que les primeres mencions que trobem al nom de la llengua del Matarranya són «català», i es produeixen al segle XVI. Però eixos anys la llengua també escomence a perdre prestigi entre els aragonesos no catalanoparlants. Per exemple, al judici pels drets de Pena-roja sobre Fórnols (1608) se diu que «Ferrando Martinez Pison era vezino de Alcañiz en donde se [ha] acostumbrado y acostumbra hablar mejor que en Peñarroya». I Bernardino Gómez (1584), humanista d’Alcanyís, diu que el català de Jaume I és una llengua «corta y peregrin». La llengua va perdent prestigi, i un temps més tard li afegim lo nom de «llemosí». Ara ja parlem una llengua encara més àmplia, que arribe al sud occità de França (!). Aquí, per eixemple, Roque Alberto Faci, religiós de la Codonyera, a partir de 1739 fa diferents mencions a la nostra llengua, com que a Calaceit hi ha «N. Sa. del Plà, llamada assi en lengua Eleemosina». Una denominació que Agustí Sales (1764), de Valljunquera, use per a destacar el prestigi de la llengua, declarant que «en los confines de los tres Dominios, de Aragón, Valencia i Cataluña, se habla con mas pureza el Lemosín, que en lo interior de ellos: i ojála que en la misma Valencia se mantuviera tan puro, como piden su dignidad i esplendor antiguo».

Però en eixos segles homogeneïtzadors tampoc hi ha, encara, rastre del «chapurriau». Al s. XX la denominació de llemosí va desapareixen tal com havie aparegut, i la de català continue vigent durant totes les dècades. Encara l’any 1923 l’alcalde de Fórnols busque un doctor per a la vila, que és «de habla catalán». I la crònica de l’ABC per a l’entrada de les tropes franquistes a Fraga diu que «hoy Fraga está casi desierto […] por esta línea se habla catalán ya». De fet, no trobem a cap erudit del territori fent menció de l’existència de cap altra nova denominació per a la llengua: no tenim encara cap rastre del «chapurriau» ni a principis del XX. En aquell moment, uns pensen que és una llengua de cultura, altres que és col·loquial, uns que és pura, altres que és híbrida, però tots li diuen «català», o «llemosí». Siguen del territori, com Foz (1862), Moner (1876), Pallarés (1902), Zurita (1916), o de fora, com Madoz (1845), Borao (1859), Costa (1878), Saroïhandy (1898) o Vila (1929). La setmana que ve parlarem del primer registre del «chapurriau» que ham sabut trobar. I ho séntigo per l’spoiler: és més tard.

Trilogia sobre el català, el llemosí i el xapurriau al Matarranya:

La radera vegada que a «això» li vam dir «català» (I) (Viles i Gents) 21 Octubre 21+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
5 comments

(Viles i gents publicat a La Comarca, 21/10/2022)

Natxo Sorolla

De menut ere molt clar que parlava xapurriau. De fet, que parlàvem «xapurriau», i «no català», se va convertir en una acció de fe. Però els professors de llengües de l’Institut de Vall-de-roures mos van fer veure que sense tant fonamentalisme, i posant una visió més àmplia i crítica, entendríem millor allò que parlàvem, li diguérem com li diguérem. Anys més tard m’ha continuat interessant saber a on naix això del «xapurriau». Quina és la primera vegada que s’escriu la paraula «chapurriau» per a la nostra llengua? I l’evident és que dir-li xapurriau és molt recent en la història, encara que de menuts mos hi agarrarem com a un ferro roent. Però avui no podrem donar la resposta, encara. Anem a pams.
L’única definició de diccionari de chapurrear la trobem a la RAE: «hablar una lengua con dificultad y cometiendo errores». Ja ho sabem tots que la llengua que parlem no només és preciosa, si no que també és excel·lent. Una llengua que l’any 1555 Hernando de Aragón y Gurrea, arquebisbe de Saragossa i virrei d’Aragó defineix aixina: «todo lo que está en frontera de Cataluña y Valencia […] todos hablan los aragoneses catalán». I Cristòfor Despuig diu l’any 1557 que «En Aragó tant com afronta lo regne ab Catalunya y València, no parlen aragonès sinó català tots los de la frontera». De fet, ja abans, al s. XIV, lo parlar devie ser prou diferent per estes terres, perquè aquí els models de llengua que preníem per a escriure-la coincidien en los del català, i no en los de l’aragonès, com passave a la resta del Regne d’Aragó. De fet, un segle més tard les autoritats d’Arenys de Lledó encara declaren que «moltes persones de dit poble […] no entenen enterament la llengua castellana […] per lo que judica que serà més convenient i del servei de Déu que es predique en català». I és que mai va haver radera vegada per al català, perquè al llarg de tots los segles és una denominació habitual per a la llengua d’estos pobles del Matarranya, el Mesquí i el Bergantes.

Trilogia sobre el català, el llemosí i el xapurriau al Matarranya:

Per què «Ucraïna» si sempre s’ha dit «Ucrània»? (i II) (Natxo Sorolla, Viles i Gents) 9 Setembre 09+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
add a comment

Natxo Sorolla (Publicat al Viles i gents de La Comarca, 9/9/2022)

Alguns parlen de «guerra» entre Rússia i Ucraïna. Altres destaquen que l’entrada de tropes no és més que una «invasió» russa. I altres apunten que és una «resposta» a l’agressió d’Estats Units i l’OTAN trencant lo pacte tàcit de no ampliació a l’òrbita ex-soviètica. L’ús del llenguatge és molt transcendent. Evidentment, lo conflicte té moltes interpretacions, i també n’hi ha de materials: geoestratègia, control dels gas, nous candidats a controlar el món, i vells que mossegaran mentre perden.

Però també hi ha un conflicte lingüístic i d’identitats. Fa unes setmanes parlava aquí del conflicte lingüístic pel que Putin suposadament entre a defensar «la seua gent» a Ucraïna. Moltes d’estes coses les explicave, entre altres, l’estudiós Miquel Cabal,quan les tropes van començar a disparar. Lo vaig conèixer fa uns anys com «aquell de filologia eslava que està fent un doctorat per a entendre el context sociolingüístic dels tàtars de Crimea». En aquell moment tot me pareixie tan exòtic, particular, llunyà… Algú dirie que fee «humanitats», aquells coneixements singulars que no se sap bé per què alguns se dediquen tant a preservar. I ara ell té els coneixements bàsics per a interpretar el que pot portar a Europa a passar un hivern fresquet sense gas, o una nova crisi econòmica que pot canviar la nostra posició en la geoestratègia mundial.

I en este marc de conflicte internacional, les TV mos indiquen qui son los bons. Les llengües no són només per a comunicar-se. I en conseqüència, l’ús de la llengua s’adapte. Les llengües emmarquen identitats de tota classe. I no és casual que ara veguem molts més «Kyiv»per a parlar de la capital d’Ucraïna, en ucraïnès, i ja no els «Kiev» que habitualment usàvem, i que mos havien arribat pel rus. Perquè les grans llengües sovint han estat la via per la que mos arribe informació sobre les llengües menudes. I sobre la gent que les parle. Per això quan l’ucraïnès se fa més simpàtic per múltiples raons, abandonem la traducció russa.

En un sentit oposat, tampoc és casual que aquí a molta gent li costo acceptar que en la nostra llengua diguem «Ucraïna». Perquè argumenten que «tota la vida s’ha dit Ucrània». Però eixa és una derivació molt estranya, internacionalment. Perquè en ucraïnès és «Ukraïna», i d’eixa raïl ho deriven la resta de llengües del món. Només lo castellà fa la derivació «Ucrania». Però com sabem, les grans llengües sovint son les que s’interposen davant les menudetes com la nostra. Encara que eixa «traducció» de la nostra gran llengua sigue exòtica i particular. Per això més val que sempre tinguem un sentit crític. Més val que mos fixem en lo valor de les humanitats.

«Ucraïna, aparta, que em pansiràs!» (I)

Per què «Ucraïna» si sempre s’ha dit «Ucrània»? (i II)

«Ucraïna, aparta, que em pansiràs!» (I) (Viles i Gents, Natxo Sorolla) 29 Juliol 29+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
3 comments

Natxo Sorolla (Publicat al Viles i gents de La Comarca, 29/7/2022)

Un paio gord, oliós, enorme, en xandall, i una barra grossa de pa davall lo braç. Al costat d’una xica primeta, escarransida. Compartixen un espai doble d’aquells grans al metro. Però ell ocupe quasi tot lo seient, i des de dalt, se la mire desafiant. Ella està pràcticament empastrada a les barres, donant l’esquena i evitant lo contacte visual. Ell li solte «xaica, aparta, que em pansiràs!». És una tira còmica que il·lustre el conflicte de llengües a Ucraïna.

Perquè per a entendre el percal, cal entendre el conflicte lingüístic. L’ucraïnès i el rus son dos llengües eslaves tan emparentades que se disputen lo seu origen en los mateixos escrits antics en «eslau oriental». I molts dels grans escriptors russos son d’origen ucraïnès. Perquè el rus sempre ha anat lligat en lo prestigi i el poder, del tsar, o del soviet, però l’ucraïnès és una llengua històricament minoritzada. Situacions que ja coneixem per aquí. Però Ucraïna, com a entitat, és ben real: esta república que, juntament en la de Rússia i dos més, són les fundadores de la Unió Soviètica. D’igual a igual.

Però la realitat és que ha regnat un «xaica, aparta, que em pansiràs» de Rússia cap a Ucraïna. Si, ho sentiu bé, del gord que no vol que el pansixque l’escarransit. Perquè una tercera part dels ucraïnesos son russòfons. I des de la independència d’Ucraïna (1991) se batalle per gestionar eixa diversitat. L’origen sociolingüístic «immediat» del conflicte actual està en la Llei de política lingüística promoguda el 2012 per Ianukòvitx, president favorable als interessos de Rússia, per la qual qualsevol territori ucraïnès en un 10% de parlants inicials de rus la podie fer cooficial, juntament en l’ucraïnès. L’oposició proeuropea denunciave que eixa política estave feta per a «tranquil·litzar el Kremlin».

Però l’any 2014 es produeix la caiguda del govern (Euromaiden), i un líder proeuropeu, Zelenski, se fa en lo poder: deroguen la llei de política lingüística. Alguns russòfons ho veuen com un perill, i per exemple l’independentisme pro-rus passe del 10% al 40% al Donbass, iniciant-se un conflicte armat. En tot lo percal irromp militarment la invasió russa, en un Kremlin que obertament parle de «no abandonar la nostra gent», als russòfons. «Ucraïna, aparta, que em pansiràs!», li diu Putin a Ucraïna. La resta, ja és la història que coneixeu per les televisions.

Si teniu interès per a entendre el conflicte lingüístic des de dins, i veure com les identitats no sempre coincideixen en la llengua, aquí un tuit explicant història d’Ucraïna per via de la pròpia família, i aquí un altre explicant lo bilingüisme i les relacions de poder al país.

«Ucraïna, aparta, que em pansiràs!» (I)

Per què «Ucraïna» si sempre s’ha dit «Ucrània»? (i II)

Quant més sucre, més dolços los caragols (i IV) 10 Juny 10+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
add a comment

Natxo Sorolla (Publicat al Viles i gents de La Comarca, 10/6/2022)

Esta columna tanque una sèrie que ha parlat de «codis» informàtics, de «copyrights», de receptes per a fer un bon arròs sense drets d’autor, i de formes col·lectives de fer programes que no acaben de collar. Però això no és del tot cert al món actual, perquè «quanta més col·laboració, més innovació». I les vies alternatives al copyright seguit les tenim davant.

Una vegada vaig estar a una caragolada. Se van enganyar, i van posar sucre envé de sal. Van decidir no dir res, i esperar els comentaris. Tots los comensals van coincidir que els caragols estaven especialment bons. Com diu la dita, «quant més sucre, més dolç». I esta recepta no té copyright. Aixina que, si voleu, la podeu adaptar als vostres festivals.

Lo dia a dia trobem puestos allunyats del copyright, a on lo coneixement fluïx, i la col·laboració fa imperis del saber: la Wikipedia ja és un referent inqüestionable per a trobar informació, i ha tombat lo negoci editorial de les grans enciclopèdies. Google Maps, Tripadvisor o Booking permeten que els usuaris puntuon restaurants, hotels o monuments, i se cree un cervell col·lectiu essencial per a fer turisme. Wikiloc permet compartir excursions. Amazon trau molt rendiment a la puntuació dels qui ja han comprat allò que mos interesse. I tants altres espais han creat valor en informació que cada un de natres «regalem» lliurement.

Però sovint les fortaleses més importants del codi lliure no mos són ni evidents. Mai ningú ha pagat per usar el «protocol» d’Internet (URL), o el «codi» en què estan escrites les pàgines web (html). Són estàndards lliures que el seu creador haurie pogut posar en copyright. Però simplement algú va crear aquells «codis», los va posar a disposició pública com qui ensenye el seu codi de com fer un bon arròs o uns bons caragols, i n’eixim tots guanyant, navegant per internet i menjant bons arrossos. Los codi lliure ha revolucionat camps vitals com la telefonia. Tots recordareu los Nokia, i l’emergència de les Blackberry. Però el mercat de mòbils se’l va acabar emportant Android, un sistema que té la seua fortalesa en lo codi lliure, en la col·laboració, i basat en Linux. Qualsevol se’l pot baixar, adaptar, i posar-lo a on vulgue. Una filosofia completament oposada a la d’Apple, que restringeix fins i tot quines aplicacions hi podem usar dins. I no diguem ja el triomf del codi lliure en camps com los navegadors (Firefox), o camps especialitzats, com als servidors d’internet, o el camp de l’estadística i la programació (R, Python). Només cal fer una ullada a la web en la que Salud d’Aragó informe dels casos de Covid poble a poble: feta en codi lliure. Perquè la llibertat del codi permet adequar-lo a necessitats molt concretes, sense haver d’esperar a les decisions d’equips directius d’una multinacional, ni grans pressupostos: «make yourself at home».

Quanta més col·laboració, més innovació. Quant més sucre, més dolços los caragols.

I llarga vida al codi lliure, i als bons arrossos!

Sèrie completa:

La paella (i els drets d’autor) (I)

Linux, los drets d’autor (i la paella) (II)

La paella pel mànec: los estàndards (III)

Quant més sucre, més dolços los caragols (i IV)

La paella pel mànec: los estàndards (III) (Viles i gents) 29 Abril 29+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
add a comment

(Publicat a La Comarca, Viles i gents, 29/4/2022)

Natxo Sorolla

Fa unes setmanes que venim parlant de programes i drets d’autor. Fer funcionar un ordinador en Windows val diners. Lo mateix per a fer funcionar Word o Excel: actualment Microsoft permet usar-los en una llicència que caduque a l’any, i val 69€. Windows té problemes clars: preu de les llicències, alentiment de l’ordinador als pocs anys, pantallassos blaus…

Per contra, los programes lliures, gràcies a la col·laboració de molta gent, tenen cost zero i sobrepassen qualsevol necessitat del que els demanem quotidianament, per a escriure, navegar, pel·lis… (Ubuntu, LibreOffice, Firefox, VLC). Però no acaben d’entrar als escriptoris de les cases. Per què? Pels estàndards, o pel que els economistes coneixen com a efecte xarxa. Lo que en castellà dirien efecto red, i que en llengua del carrer serie comtindre un telèfon, però no poder cridar a ningú perquè cap amic ne té. Algunes tecnologies, com telèfons o processadors de textos,no tenen sentit si no el comparteixen molts.

I Microsoft ha sabut posicionar el seu ecosistema com a estàndard, fent un doble joc de cobrar l’Office a les empreses i permetre que els usuaris piratejon lo Word per a usar-lo a casa. Això ha creat un «estàndard» de facto. Si no et vols complicar la vida, paga llicència i envia en Word a qualsevol altre allò que estàs escrivint. Perquè si pretens compartir-ho en un programa bo i gratuït, te diran que estàs complicant la vida més del que cal. Curiositats dels humans.

Actualment los estàndards són lo que mos connecte. En lo seu moment VHS va guanyar a Beta perquè els que feen pel·lis van deixar d’usar l’estàndard Beta, i els que tenien reproductors Beta, no trobaven les pel·lis en lo seu format. En lo seu moment Whatsapp va guanyar a Messenger perquè s’adaptave millor a la lògica del mòbil, i al final no podies parlar a ningú per Messenger, però ho podies fer en tots per Whatsapp. I tantes altres històries d’estàndards que expliquen per què és difícil treballar en programes lliures com LibreOffice, si tots treballen en format de pagament com Word. Lo peix que es menge la cua, lo gran que es menge al minut, o els efecte xarxa no volgut dels estàndards. Però d’aquí unes setmanes veurem com lo món del codi lliure és estàndard en alguns camps, i mos resol coses del dia a dia.

Sèrie completa:

La paella (i els drets d’autor) (I)

Linux, los drets d’autor (i la paella) (II)

La paella pel mànec: los estàndards (III)

Linux, los drets d’autor (i la paella) (II) (Viles i gents) 18 Març 18+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
6 comments

Publicat al Viles i Gents de La Comarca 18/3/2022. És la segona part de “La paella (i els drets d’autor) (I)“.

Natxo Sorolla

Saber fer un bon arròs és un «codi» que se sol transmetre de boca en boca, entre amics, de pares a fills, etc. Qui explique el seu «toc personal» sobretot busque «reconeixement». És una forma natural de crear i transmetre el coneixement. I en general, los «codis» són los pilars del món actual, que avance a base d’informació, ordinadors, Internet i comunicacions. Estem acostumats a donar una ordre d’entrada (imprimir), que passe per un «codi» (lo programa de la impressora), i mos done un resultat: un paper imprès d’allò que ham escrit a la pantalla.

Però fa unes setmanes comentàvem aquí que els humans havíem establit una via alternativa per a gestionar eixos «codis»: lo copyright. A l’inventor de, per eixemple, un «nou codi per a fer l’arròs», li donem drets exclusius d’explotar eixa innovació. En esta lògica treballe Microsoft, que legítimament fa programes «privatius». Si vols fer funcionar un ordinador nou, sovint has de posar-te Windows, en les condicions que la direcció de Microsoft decidix, i al preu que marquen. Ells aprofiten este poder per a dirigir-mos a l’obsolescència programada. Cada actualització de Windows demane més memòria, més processador… més de tot per a continuar fent lo mateix de sempre: escriure un Word, mirar una pel·li, o navegar per Internet. Eixe ordinador que mos vam comprar fa 5 anys ja no pot continuar fent lo mateix per l’última actualització, i mos obliguen a canviar-lo.

Als inicis de la informàtica algú va fer un «codi», i una empresa s’hi va interessar. I va pensar que ere bona idea compartir el seu saber. Los ho va passar, i el van millorar. Però quan los va demanar d’accedir-hi, li van dir que no. Que no podie accedir al seu propi codi millorat. Això va iniciar el copyleft, un moviment que, com los bons arrossos, se base en lo coneixement lliure. L’autor per eixemple pot decidir que «qualsevol pot usar i manipular el meu programa», però sempre que em «reconeguen com a autor original», i limitant que «ningú farà negoci del que jo haig compartit».

En esta lògica es va iniciar Linux. Un sistema operatiu del que algunes vegades ham sentit parlar, però sovint pensem que és molt «friki». L’escomencen a construir els anys 80, basat en la filosofia que qualsevol se’l pot baixar i usar de bades. I qualsevol que s’hi veigue en cor pot adaptar-lo a les seues necessitats, i pot compartir les seues millores en tota la humanitat. Per això actualment hi ha versions molt potents de Linux, versions molt més amigables per als que estem acostumats a Windows, o versions més lleugeres que fan volar els ordinadors vells… Però ara que tenim lo segon arròs cuit, ho deixem reposar, i el proper Viles parlarem de com este sistema mos ha millorat lo dia a dia sense saber-ho.

Lo xapurriau de Jaca i la trama panoccitanista 14 Març 14+01:00 2022

Posted by xarxes in xarxes.
add a comment

// Natxo Sorolla

«Hemos descubierto que el Foro [sic] de Jaca romanceado original que data del año 1077 está escrito en una lengua que por comparación es prácticamente idéntica al Chapurriau actual». Pam!! Tal com ho sentiu: l’any 1077 a Jaca legislaven en xapurriau. Aixina arreplegue La Comarca (20/11/2021) les paraules en boca de Juan José Barragán i Héctor Castro, autors del llibre Historia del Aragón Oriental y su Lengua, editat per la Comarca del Bajo Aragón. Los autors no només pretenen estudiar qualsevol similitud del parlar del Matarranya en paraules escrites a 300 km, si no que tenen com a objectiu últim negar la similitud en parlars que estan a 12 km. Recursos públics per a hipòtesis audaces. Que mai han arribat a defensar-se en un fòrum acadèmic. Però què en diuen les Universitats, sobre esta hipòtesi?
No cal dir que la primera sorpresa és que el Fur de 1077 és en llatí. Però quan un segle i mig més tard se fa la traducció al romanç, al llatí vulgar del poble, lo Fur de Jaca s’escriu en allò que actualment coneixem com «llengua occitana». La de «Toulouse». Ni aragonès, ni català, ni castellà. Ni encara menys xapurriau, perquè encara falten 7 segles per a que algú denomino aixina a la llengua del Matarranya. Lo fur de Jaca està en occità. I com pot ser que a Aragó redactaren les primeres lleis en occità? Los estudiosos usen una paraulota per a referir-s’hi: «occità cispirinenc». Aixina denominen l’occità que es parle del Pirineu cab aquí pels que hi arriben des del nord, i tenen prou preponderància social com per a afavorir la seua escriptura del romanç. Algunes referències accessibles a un clic de distància, com la Wikipedia en castellà, s’hi refereix com «un dialecto del occitano que se hablaba en las localidades del sur de los Pirineos en la Edad Media, más particularmente en Aragón y en Navarra, en las ciudades de Estella, Jaca y Pamplona […] [E]ste dialecto también marcó su presencia […] en la redacción de documentos oficiales como los Establecimientos de Jaca y el Fuero de Jaca». Fa més de mig segle que s’hi dediquen llibres i articles, i el 2012 Santomá Juncadella deduca a la Complutense una tesi doctoral completa al tema. I si tos interesse una visió més social sobre el procés de com lo llatí vulgar acabe definint les llengües que coneixem actualment, tos recomano «El aragonés medieval: lengua y estado en el reino de Aragón», de Guillermo Tomás Faci (2020).
Però tornant al tema. Los defensors del xapurriau estan proposant que el parlar del Matarranya és lo mateix que el de Tolosa Llenguadoc, o el llemosí de Llemotges, a 700 km de distància, obviant les parles que estan a 12 km? Com és habitual en teories negacionistes, s’obrin dubtes i més dubtes, però sense (aparentment) prendre posició. Consideren que «este documento ha sido estudiado por diferentes lingüistas que no se han puesto de acuerdo en torno a la lengua en que está redactado» (25/11/2021). Obviant que els debats que mencionen se van superar fa dècades, se centren en la idea principal que volen defensar, i és que «se trata de un documento escrito en una lengua con destacadas similitudes con la que hoy día se utiliza en la zona oriental de Aragón». És curiós que qualsevol alternativa per a defensar el xapurriau que passe per Jaca acabe abraçant lo panoccitanisme, una proposta que englobe en la mateixa llengua no només Matarranya i Jaca, si no tots los parlars del sud de França i l’est d’Espanya (aragonès, català i occità). Esta idea és per la que històricament lo català apareix sovint com a «llemosí», i que en lingüística es va abandonar a principis del segle XX.

I esta és la incoherència interna per la que els autors del llibre mai presenten la tesi audaç davant un tribunal acadèmic o una revista avaluada per altres acadèmics. Només s’hi abracen polítics. Los autors presenten la publicació apadrinats a la seu del Baix Aragó pels consellers María José Gascón i José Manuel Insa (PAR). De fet, un dels autors és també regidor pel PAR. Però l’acte no és només del partit. David Arranz, diputat per VOX, va estar a l’acte i va fer una difusió molt entusiasmada a Twitter de la «magnífica conferencia», perquè per a ell lo més important és demostrar que «Aquí NO se habla catalán. Se habla español y chapurriau (aragonés oriental)». Cal dir que esta tesi filològica té més il·luminació que quan lo mateix diputat de VOX va defensar en seu parlamentària que «las modalidades lingüísticas propias de la franja oriental de Aragón conocidas históricamente como “chapurriau”, incluye múltiples variedades dialectales (el fragatino, el tamaritano, el maellano…)». En aquell moment no ere conscient del nivell del fang que estave produint en mesclar la «franja» i la «modalitat lingüística chapurriau» per a integrar-hi «dialectes» com lo «fragatí».

Però suposo que ja enteneu per què una hipòtesi aparentment tan novedosa i arriscada, com la del Fur de Jaca en xapurriau, mai se defense en un àmbit acadèmic. I és per la pròpia falta de coherència interna. Si unim xapurriau i Fur de Jaca per a demostrar l’aragonesitat dels dos parlars, s’ha de reprendre la hipòtesi panoccitanista, que tan poc coherent és per a demostrar que a Aragó es parle qualsevol cosa excepte allò que parlen a Gandesa o a Morella. I és que només per interessos polítics intensament anticatalanistes es pot adoptar la idea sense veure la incoherència. Maria José Gascón (PAR), a la presentació a tot color que La Comarca fa de la columna «El mundo del chapurriau» (11/02/2020), diu que «nosotros os vamos a presentar temas tan importantes como el origen del chapurriau, por qué se le llama así y peculiaridades de cada pueblo; qué es el romance aragonés, el lemosín, el aragonés oriental». Un argument similar al de Luís Arrufat al mateix espai (1/10/2020), escriptor en xapurriau que diu que el tronc comú és el «latín y lemosín» i «en él crecieron cuatro ramas casi iguales (el valenciano, el mallorquín, el catalán y el chapurriau)». Que és l’argument calcat al que ja usaven la directiva dels Amics del Chapurriau, Abella i Fontcuberta, al mateix diari (22/09/2017): «nuestro Chapurriau es hermano de otras lenguas como el Valenciano, el Catalán o el Mallorquín… Todas estas lenguas son hermanas entre si, de igual importancia, todas han evolucionado de igual a igual pero, eso sí, cada una en su territorio, todas tienen los mismos padres el Latín y el Occitano o Lemosín». En lo viatge anticatalanista se salten la via aragonesa per aterrar al panoccitanisme. No és poca cosa.

Però esta trama no ha escomençat aquí. L’escriptor del chapurriau, Arrufat, és un multipremiat als Premis de la FACAO «Roberto G. Bayod», en honor a l’ultradretà de Bellmunt, representant de l’involucionisme més dur del franquisme. Castro, un dels autors del llibre, és membre fundador de FACAO, l’organisme que done els premis. I l’alcaldessa Gascón té llaços familiars en la direcció de FACAO. I quina rellevància té la FACAO en tot este entramat panoccitanista? L’any 2004 un dels membres fundadors de FACAO, Julián Naval (Tamarit de Llitera), escriu sobre el Fur de Jaca: «No deja de causarnos sorpresa la lectura de estos Fueros a los tamaritanos, pues están redactados en nuestra lengua, emparedada en la Zona Oriental de Aragón desde Benasque hasta Valderobles [sic], pasando por Fraga y Tamarite (a la que no se le ha prestado hasta la actualidad atención). Separados por casi 1.000 años, los habitantes de esta zona con una tozudez rayana en la paranoia la han conservado con pequeñas variantes, pese a las presiones de los dos idiomas mayoritarios el Castellano y el Catalán». Les Corts d’Aragó encara conserven textos i presentacions a on Naval defense estes idees en seu parlamentària. Sovint amb «tozudez», i no sabem si també la consideraria «rayana a la paranoia». Però ja hi estem de nou: la hipòtesi audaç que només se presente en àmbits polititzats. I és que la hipòtesi del llibre de Barragán i Castro està tan ben protegida contra acadèmics que a la pròpia notícia anuncien que «el libro no está a la venta». Recursos públics per a defensar una tesi que no es podrà contrastar a les Universitats. Una trama interessant.

*Publicat a Compromiso y Cultura, n. 85, gener de 2022. Temps de Franja.

A %d bloguers els agrada això: